1/3/08

La mano izquierda de Dios


Casi 3 horas de concierto dieron The Mars Volta ayer por la noche en La Riviera. Un festival de psicodelia e improvisación de un grupo que se crece en (que necesita) el directo. En la mayoría de conciertos a los que he ido los grupos se permiten un par de momentos de desmadre. Por lo general es muy común que hacia la mitad del concierto una canción se alargue más de la cuenta por un celebrado sólo de guitarra o batería, y que en la última canción también pase esto. Estoy pensando en Muse, por ejemplo, otro grupo que son toda una experiencia en directo.

The Mars Volta ni se presentaron ni se despidieron y ni falta que les hizo, porque tendrían que haberlo hecho unas 10 veces. Y es que cada canción suya es un pequeño concierto dentro del concierto, con una estructura y unos climax que rozan el delirio. Momentos que hacen pensar en los últimos minutos de otros muchos grupos que improvisan y apuran sus últimas notas en el escenario. Y ellos siguen y siguen, encadenando una canción con otra y construyendo una orgía sonora en la que a veces reconoces algún estribillo pero la mayor parte del tiempo todo parece improvisado. Hubo un par de canciones que no reconocí y que creo que, o eran covers o eran de algún disco en solitario de Omar, pero que fueron instantes de pura magía setentera.


Hablaría de Cedric, el tipo más loco (se puso una caja de cartón en la cabeza, metió el micrófono dentro y siguió cantando) y carismático que he visto saltando por un escenario. ¡Como se movía el tío! Pero me quedo con Omar. Sin las gafas que suele llevar y con esa forma de tocar la guitarra... joder, ¡ES la reencarnación de Jimi Hendrix! Si hasta los dos son zurdos.

Voy a dejaros una de las canciones que me pareció más memorables de ayer, Goliath, que no es sino una autocover de Rapid Fire Toolbox que aparece en el último disco en solitario de Omar, "Se dice Bisonte, no Búfalo".

3 comentarios:

  1. ¿Qué tal la vida? No hay nada como un concierto en directo de un grupo chulo para recuperar la fe de que el mundo puede estar hasta incluso bien (o simplemente para que la adrenalina se te dispare).

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  2. Si la experiencia de ver a estos pelanas en directo implicará devolverme la fe en el género humano ya estaría predicando en calzoncillos por las calles...

    La vida bien, pero me deja poquito tiempo. A ver si un año de estos me paso por la universidad que, aunque parezca mentira, se echa de menos ir a clase (bueno, a una clase en concreto)

    Saludos!

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  3. Por lo menos durante unos instantes tienes una adrenalina y una energía acojonantes.
    Yo voy a intentar ir este segundo cuatrimestre algo más si las tetas me dejan, más que nada por no acabar la carrera con nietos a cuestas...

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