14/6/11

Pepinos Mutantes del Espacio Exterior

Me enteré de la catastrofe de los pepinos por un hashtag que invitaba a "pepinizar" títulos de películas y que derivó, como no podía ser de otra manera, en otra competición de ocurrencias idiotas a lo largo y ancho de Twitter con #lospepinosquenoamabanalasmujeres o #nosinmipepino (por ejemplo) merodeando por la red social de marras. No seré yo quien reproche estos accesos de humor negro tan nuestros, pienso que la sorna bien entendida es un arma muy eficaz para sobrellevar según que desgracias aunque el riesgo de trivializar o quitar hierro a asuntos que no lo necesitan está a la vuelta de la esquina. Mas cuando la fina ironía no es un deporte tan extendido como pudiera parecer en nuestro país (a los tembleques morales cuando se carga con acidez contra nuestra monarquía me remito)


De febrero de 2010. ¡Visionarios!

No obstante este tema tiene un handicap importante de serie: es muy difícil no hacer chistes con algo relacionado con... pepinos, esas hortalizas tan simpáticas y tan prestas al humor por su mera forma. He acabado un poco harto de los lugares comunes, es decir, del chiste marranete tipo "si es pepino y es español PARA DENTRO QUE SIENTA MEJOR" (guiño, guiño) que ha provocado que haya vetado a más de un idiota cansino de mi selecto muro de Facebook. De todas formas y reconociendo el juego que da el tema, he querido fijarme especialmente en las portadas del diario gratuito que mas detesto: Qué!


-1, por la obviedad y la vagancia...

Debo decir que me he sorprendido con el resultado. Sus sensacionalistas titulares de portada (con los que me echo unas risas cada mañana) no han faltado a la cita, es más, con su populachismo barato por bandera han llegado incluso a cambiar su logo para incorporar un pepino. Secciones ad-hoc tipo "Las mejores recetas con pepino" y su apoyo incondicional a iniciativas como #1kilopepino han demostrado la capacidad que tiene el diario para ajustar su combativo espíritu amarillista-panfletario al pulso que la sociedad, o la muestra significativa que representa su público, demanda. Lo que no me esperaba es esto (edición del pasado jueves):



Vamos por partes. Por lo que a mí respecta este panfletucho de publireportajes viene a ser un remedo en versión patría de The Sun, pero sin jamona en cueros en la página 3 (tsk). Todos los días, como digo más arriba, cojo el diario, río la ocurrencia con la que han adornado la portada (¿Serán signos de exclamación?, ¿negritas?, ¿entrecomillados?, ¿juegos de palabras?, ¿puntos suspensivos?, ¿lenguaje sms [al tiempo...]?) y arrojo este montón de estiercol tan lejos como puedo de mí. Me parece cuanto menos curioso que una publicación que ha utilizado el ALARMISMO como razón de ser desde sus inicios se atreva a cuestionar su propio libro de estilo. Es un decir claro, el reportaje interior lleva por título "Vivimos en alerta constante" (qué bien le hubieran venido unas "!!!" de refuerzo) para continuar con la tendenciosa línea editorial. No vaya a ser que a sus nada avispados lectores les de un ictus cerebral por entrar en contacto con el concepto "ironía".

En cualquier caso, decidme que esto no es metarreferencialismo en estado puro. ¿Qué! siendo consciente de sí mismo y de sus mecanismos? Uno encuentra filosofía dónde menos la espera.

2 comentarios:

  1. Había pasado inadvertida para mí esta fiebre de Qué! Con el asunto del pepino, aunque evidentemente es un gran caldo de cultivo para sus portadas apocalípticas.

    Las veces que he visto, he incluso cogido el periódico para hacer el sudoku, la portada me invitaba a morir lentamente en este cúmulo de peligros que es la vida. Dejo ya de comentar, que seguro que alguien se ha muerto por una afilada tecla de la Blackberry...

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  2. Si pasó inadvertida mejor que mejor. No es muy recomendable ni ojear el diario este...

    A mí me hacen gracia extrema sus ALARMISMOS. Me pareció bastante metarreferencial que dedicaran una portada a hablar de los alarmismos mal entendidos... punta de lanza de su filosofía.

    Abrazo!

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