9/11/11

El viejo telón de fondo

No ví el debate electoral este pasado lunes. Tengo diversas razones que se resumen en una: si hay algo que ha puesto sobre la mesa el movimiento 15M es que tenemos que hacer lo posible para luchar contra este bipartidismo voraz. Ver el debate, hablar del debate, opinar del debate... no deja de ser otra forma de dar coba al sistema que nos ha tocado vivir, ese que ahora convenimos en señalar como responsable (en gran parte) de tantos males.

Me interesa poco el cruce de acusaciones mutuas que tengan que hacerse estos tipejos para rascar unos votos de última hora. Si al menos el programa político de cualquiera de ellos supusiera un compromiso real, un paquete de medidas de obligatorio cumplimiento y no una serie de líneas generales a desarrollar según (les) convenga en un futuro, otro gallo cantaría. Dicho esto no puedo evitar escarbar entre ese poco interés del que os hablo porque, a fin de cuentas, de este teatralizado choque de egos sale el Presidente del país dónde vivo. Dicho y hecho, me he puesto con los deberes de aquella manera. Un par de videos por aquí, seguimiento de trending topics por allá, recopilación de opiniones de amigos, enemigos y allegados e infructuosos intentos de búsqueda de objetividad en prensa después, tengo algo cercano a una opinión formada para soltaros por aquí y que quiero condensar alrededor de una idea. Porque ante la falta de sorpresa y el hastío que me ha provocado el contenido "en sí", mi interés se ha dirigido a analizar el continente.

Recapitulemos: desde el anuncio del debate de marrás surgieron dos líneas críticas al respecto. Una de ellas centrada en lo evidente, en su propia naturaleza: el debate apuntala ese bipartidismo que tantos queremos combatir. Es una poderosa herramienta electoral que tan sólo pueden permitirse usar los poderosos. Podemos considerar antidemocrático que, pese al evidente interés general (son los dos partidos más votados), se pase por el aro de nuevo y no se de voz a quienes realmente la necesitan.

La segunda línea crítica también es evidente pero no debe ser pasada por alto: la broma ha costado algo más de medio millón de euros. Un derroche a todas luces desorbitado, a mí por lo menos me cuesta muchísimo entender cómo demonios puede costar tanto esto. Me sorprende además el hecho de que se despilfarre de forma tan salvaje delante de nuestras narices, en un momento de nuestra historía en el que los recortes de todo tipo están a la orden del día y en el que el discurso de los individuos objeto de debate está infectado por palabras como "esfuerzo" o "contención".


Siempre cojo imágenes de Manel Fontdevilla, pero la culpa es suya por ser tan certero.

Es por eso mismo que lo único destacable es comprobar como detrás de las cortinas de humo se encuentra el mismo esqueleto de siempre. Veréis, logísticamente el debate estuvo construido y planteado de la forma más rancia posible. Un escenario cutrísimo, minimalista en el peor sentido y con un toque retro a lo 70's muy poco acertado. O mucho porque quizá el mensaje implícito sea transmitir el acartonamiento del propio juego democrático/partidista, transmitir el hecho de que hay cosas que ni cambían ni hacen un esfuerzo por hacerlo. Para este despliegue anquilosado nada mejor que otro muñeco de cartón: Manuel Campo Vidal, un personaje sobre el que se me amontonan los adjetivos despectivos. Diré tres: caduco, apático, carpetovetónico, robótico, lamentable... y echo el freno que al final han sido cinco y me disparo. Un incompetente que sigue debiendo su rédito a ese González/Aznar del siglo pasado, el mismo en el que quedo atrapado. No es casualidad que esa Academía de la Televisión que preside tenga la poca vergüenza de orquestar un espectáculo de otro tiempo, un viaje en Delorean a esa época dónde no existía ni internet ni posibilidad de interacción alguna. No digo que haya que twittear preguntas en directo o que pongan un teléfono de aludidos tipo Sálvame, pero un poco más de nervio en la dirección, un poco más de estilo y modernidad en el formato, un poco más de pasar el plumero y quitar un poco el polvo... no le habrían venido nada mal a este dinosaurio.

Porque, repito: ¿Esto es lo que ha costado medio millón de euros?. Fijaos bien, por favor, fijáos bien en los elementos, en ese presentador-robot, en el escenario de los 70, en la realización holgazana, en los medios empleados. ¿Cómo puede ser esto posible? ¿Dónde ha ido a parar ese dinero? me pregunto mientras veo a los dos candidatos (mejor dicho, al futuro presidente y al otro) arrojarse el programa electoral a la cara, insultarse sin atreverse a decir lo que dicen cuando están comodamente respaldados por los suyos en sus mítines respectivos. Comprendo entonces que no es más que el mismo juego de siempre. Mientras la bestia de dos cabezas se desgañita, grita y patalea reclamando la atención pública, hay muchos listos que aprovechan para meter la mano en el saco y sacar todo el dinero que puedan. A plena luz del día, incluso con las cámaras grabando como esta vez. Y es entonces cuando volvemos a ver ese familiar y raido telón de fondo.

P.d 1: Debo reconocer que no me cogéis en el mejor momento, estoy especialmente apático y denso con todo lo relativo al 20N. Uno que es humano, todo lo que le dejan al menos (que siempre será más que el estado de animación suspendida del amigo Campo Vidal). El que viene marchoso y con ganas de dar guerra es el Sr. Perla. No os perdáis el espectacular duelo de bailes que ha montado a rebufo del debate en cuestión. ¡El FLOW de estos políticos NO nos representa!

P.d 2: Maese Higronauta se está currando un especial Elecciones 2011 de lo más majo y con sello marca de la casa. Pasen y vean.

P.d 3: Cerremos el post con un poco de optimismo. Una iniciativa como #AritmEtica20N, tan simple y necesaria, eran impensable hace muy poco.

2 comentarios:

  1. Yo no vi el debate tampoco. Le pregunté a mi padre, que sí lo estaba viendo, si se habían pronunciado las palabras "parados", "terrorismo" y, por supuesto, "ustedes más". Me dijo que sí, aunque tengo la impresión de que si le hubiera preguntado por palabras como "bocata de panceta" me habría dicho también que sí.

    En todo caso, que me desvío del protagonista del debate, creo que Manuel Campo Vidal es el conductor idóneo porque NO TIENE QUE PREGUNTAR, que luego pasa como en el FICOD con Kevin Spacey...

    P.D.: además, Rubalcaba ya preguntó por él...

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  2. Madre del cordero, Campo Vidal en el FICOD...

    WORST. De todo. EVER.

    Lo peor es el "pacto secreto", yo no Gürtel y tu no Faisanes...

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