11/6/12

"Estabais prevenidos"

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Damon Lindelof y Carlton Cuse. Conspirando.


Ya han pasado dos años y pico desde el final de Perdidos y todavía parece que hay cierto reparo a hablar de EL FINAL. Bueno, más que cierto reparo, todos los reparos del mundo. En líneas generales y basándome en mi experiencia personal (fue la serie que más gente de mi entorno seguía al mismo tiempo, cosa que no ha vuelto a ocurrir) creo que supuso un jarro de agua fría tan brutal para tantísima gente que muchos huyeron despavoridos. Puede que fuera una parte muy importante durante 6 largos años de sus vidas pero tras el último capítulo no quisieron saber nada más de la serie que habían elevado a los altares y que seguieron con devoción religiosa. El sentimiento último fue de traición, de engaño ante las promesas incumplidas. El equivalente a encontrarte a tu pareja en la cama con otro, vamos.

Por la parte que me toca, pese a que peco de fanboy y, por lo tanto, tiendo a llevarlo todo a los extremos, tengo que decir (después de meditarlo concienzudamente durante los últimos 750 días) que tampoco es que me decepcionara expresamente lo que ocurrió. Si me pareció un final mediocre y cobarde, por supuesto, pero nada como para rasgarse las vestiduras. La serie siguió jugando sus cartas hasta el último minuto y lo único que quedó patente es que esas cartas estaban marcadas y los guionistas seguían haciendo trampas delante de nuestras narices. Nada que no hubieran hecho anteriormente, no puedes acusar a estos vendedores de humo (chiste) de saber hacer su trabajo. Bajo mi punto de vista hubo un amortiguador importante para las expectativas descontroladas que muchos prefirieron ignorar: el penúltimo capítulo ya supuso una advertencia muy seria al dejar claro que los personajes que, suponíamos, tenian la clave de TODO, no sabían realmente NADA. Esperar un Deux Ex Machina que nos iluminara con su sabiduría en los últimos 120 minutos, pues casi mejor que no, que queréis que os diga. Lo único que puedo achacarle realmente a una serie que me quitó el sueño durante tanto tiempo es que su final no me dió sensación de cierre. En mi imaginario particular, Perdidos, al igual que Twin Peaks, no ha terminado todavía. Y no se si es lo que pretendían los mentirosillos de Damon Lindelof y Carlton Cuse, pero a mí me parece bien.

Hoy quiero quedarme con el cobardica número 1, el Sr. Lindelof. Digo cobardica porque, como recordaréis, el buen señor desapareció de escena mediática tras la caída del telón para no dar explicaciones a nadie. Seguramente temiera por su integridad física, conocedor de que serie que genera tal culto a su alrededor también engrenda talibanes. Las semanas previas al desenlace fueron sus particulares días de vino y rosas mediáticos, con reportajes molones en miles de revistas chachis (este de Wired me sigue encantando) y con la prensa de medio mundo preguntándole si lo que tenía preparado respondería a una histeria colectiva como no se había visto en mucho tiempo. No se puede decir que el amigo no aprovechara sus merecidos cinco minutos de fama en el ojo del huracan. Promesas grandilocuentes (¿qué fué de ese libro que explicaría todos y cada uno de los misterios de la serie?), mentiras arriesgadas ("está todo planeado desde el principio") y una retahila de frases hechas y contestaciones que parecían vomitadas por un asesor político en plena campaña. ¡Qué bonito era todo! El final llegó, el fandom (sobretodo el más mainstream, poco acostumbrado a este tipo de violaciones) torció el morro y todos los dedos apuntaron al escenario, pero Lindelof ya no estaba allí...

Y encaramos el tramo final de este post entrando en el terreno de la justicia poética. Porque la venganza es un plato que se sirve frío y el pasado siempre vuelve para tocarle las narices a uno. Poco podía imaginarse nuestro amigo que en una entrevista relativa a Prometeus el presentador iba a estar más interesado en hacerle rendir cuentas por EL FINAL que por la película que había ido a promocionar. Atentos al siguiente video, absolutamente imprescindible si formaste parte del culto y una de las pocas ocasiones en las que podemos ver a Lindelof defenderse en un genuino combate de boxeo verbal. La pena es que el presentador de tan poco juego, para empezar porque es TAN torpe como para caer en el error más común del fan de Perdidos menos atento (¡Qué no estaban muertos! ¡Joder!) lo que le desacredita de cara a combatir en igualdad de condiciones. Digo que es una pena porque me hubiera gustado ver sufrir un poquitín a Lindelof (¡aunque se pone un poco tenso cuando le dicen que el final es una puta mierda!) que no llega a perder ningún asalto, esquiva los golpes con soltura y se defiende como un señor. Y habla de cosas muy interesantes, de las percepciones propias y ajenas, del desarrollo emocional de los personajes, de la necesidad de explicar demasiado o no explicar nada. FAN.

La entrevista al completo, aquí (el programa se llama On The Verge). Os dejo con el combate:

5 comentarios:

  1. Y que mania con el que estaban muertos. La gente a veces les cuesta.

    Twin Peaks fue otra putada con ese final mas abierto que una autopista de 4 carriles.

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  2. Minuto 8. Cara de póker del presentador como diciendo "Creo que no me he enterado de nada".

    ¡Genial!

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  3. Sí señor, dos años después tocaba post! Sigo pensando que no se puede juzgar el valor de la serie en conjunto, a la que defenderé siempre, por el último capítulo o su desenlace. Pero venga ya, solo por la cámara lenta del final es para denunciarlos...

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  4. Vladek: Efectivamente, es que es una pena que para un entrevistador que coge el toro por los cuernos sea tan torpe como para cometer ese error. En mi opinión toda opinión acerca del final, en los términos que sea, queda desacreditada en cuanto alguien saca el "pues es que estaban muertos" "como en los Serrano"... Así no hay discusión que valga!

    Lo de Twin Peaks si que fue un órdago de los grandes...

    Bindôlin Filadut: Se defiende bien Lindelof sí. Caras de poker por doquier en el video.

    Esti: Es para darle un martillazo en la cabeza a Lindelof con el calentón. Y luego le llevas bombones al hospital, para que vea que te preocupas por él.

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  5. Entre DVD's y "Merchandaisin" me dejé un pastizal en Lost, hasta bebí su cerveza Dharma provocándome ardor de estómago. No soy capaz de cargarme una serie de seis años por un final polémico de 10 minutos.
    He preferido vivir engañado. Saludos

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