어쩐지 좋은 일이 생길것 같은 저녁

|
No, no me ha dado por aprender koreano [1], aunque estaría muy bien. Ahí arriba pone (o eso quiero creer): Eotcheonji Choheun Il-i Saenggil Geot Gateun Jeonyek (que en inglés viene a ser algo así como A Night Where Good Things Are Bound to Happen). Resulta que Eotcheonji... (abreviemos) es un exitoso manhwha de Lee Myung-jin [2], dibujante que es algo más conocido actualmente por ser el responsable de los diseños, historia y concepto de un MMORPG llamado Ragnarok Online [3]. Eotcheonji... tuvo dos adaptaciones a videojuego [4], dos beat 'em ups que salieron sólo para PC en 1997 y 2001 y que descubrí en este excelente artículo de Hardcore Gaming 101 (en adelante "HG101"). Amantes de las hostiacas pixeladas, poneos cómodos:


Después de leer el citado artículo y ver el video comprenderéis que mi interés por el manhwa en cuestión y su argumento sea nulo: lo que necesitaba encontrar como fuera era ESE juego. Digamos que desde que ví Crows Zero y Crows Zero II de Takashi Miike tengo mono de brawlers, y ando a la gresca con cualquiera que caiga en mis manos. Eotchonji... apareció por casualidad, cuando estaba buscando en HG101 documentación sobre la saga River City Ransom/Kunio-Kun [5]. Evidentemente, me obsesioné con el juego, pero no encontraba nada más que ese video que véis más arriba. Hasta que descubrí los foros de HG101, que dedican entradas especiales a cada artículo del que hablan en la página. En el caso del juego que nos ocupa, un usuario me proporcionó la clave para encontrarlo. Si uno busca Eotcheonji... en Google, no encuentra mucho, pero ¿y sí se busca el nombre en hangul (alfabeto koreano), tal y como lo he puesto en el título de la entrada?


Pues que uno puede encontrar un blog abandonaware koreano donde lo tienen. ¡Y ya lo he probado! Espero que sea la versión completa y no una demo... Lo primero que me ha llamado la atención es que funciona por MS DOS, así que ya sabéis, a tirar de DOSBox y funciona perfecto (sin música pero con sus imprescindibles efectos de sonido. No se si no tiene música porque es un ripeo o porque no he sabido hacerlo funcionar correctamente). Después de una partida muy rápida [6], puedo comentaros que suscribo punto por punto el entusiasta comentario que hicieron en HG101. El juego es realmente bueno, modélico como brawler. Es tan ágil como parece en el video y su control es de lo más simple: basta con aporrear el botón correspondiente para que el protagonista suelte hondonadas de hostias. Una filosofía similar a la de Final Fight 3 y que me encanta, porque te permite hacer combos sin tener que hacer combinaciones raras que te dejen vendido en medio de la pelea. Se nota especialmente el toque asiático en el estilo de lucha porque se le ha dado una gran importancia al tema de las patadas (en los brawlers clásicos que se me ocurren ahora mismo tenemos puñetazo y salto, y las patadas suelen ser voladoras. Aquí hay 3 botones: puñetazo, salto y patada).


Graficamente, como podéis ver, no está nada mal, aunque la resolución sea muy baja. Es de 1997 y no se le puede pedir más en ese aspecto pero si sorprende que no haya ralentizaciones en ningún momento, pese a las eventuales aglomeraciones. Es destacable en ese aspecto que haya cierta variedad de enemigos. Sin caer en el exceso (como es tradición), pero al menos están, al igual que el protagonista, bastante bien animados. Como nota curiosa, tiene un sistema de mejoras que vamos rellenando poco a poco conforme acumulamos experiencia aunque no os creáis que lo entiendo mucho (que está en koreano, copón!). Y es rematadamente divertido, simple, directo, sin complicaciones. Una sorpresa gigantesca que me hace preguntarme cuantas joyas ocultas más se estarán guardando los surcoreanos (sus vecinos del norte ya sabemos que otras cosas guardan...)

[1] ¿Con "c"? ¿Con "k"? Siempre tengo la misma duda que no me apetece resolver. Koreano, con "k".

[2] Y que aterrizó en Estados Unidos editado por Tokyopop. Dados mis escasos conocimientos de distribución manhwa en nuestro país (sólo me viene a la cabeza ahora mismo Dragon Tiger Gate) es posible que lo hayan editado o vayan a hacerlo, a mí no me miréis que no tengo ni idea. ¡Usad internet, jóvenes!

[3] Basado a su vez en otro manwha suyo (Ragnarok). Recientemente la saga ha dado el salto del PC a las consolas y ha sido Nintendo DS la elegida. El juego ha perdido su modo online por el camino pero conserva algunas señas de identidad de la saga. Mirad el trailer.

[4] Aunque hoy vamos a centramos en la primera adaptación. La segunda (Storm / Eotcheonji Joheun Il-i Saenggil Geot Gateun Jeonyek 2) tiene peor pinta de entrada por el uso de gráficos renderizados. Además, en la comparativa, el artículo de HG101 no la deja en muy buen lugar. Su búsqueda es igual de complicada que Eotcheonji..., quizá incluso más, puesto que el nombre con el que se conoce al juego es Storm (??) y al ser una palabra común no facilita mucho las cosas. Nunca digas nunca: en esta página tienen una demo, pero no descubro como demonios podrá bajarse (requerirá registro previo o algo así, pero...)

[5] Motivado por esos matones pre-yakuzas adolescentes en gakuran (1: Espero que se diga así / 2: Estoy buscando uno de mi talla.). De hecho las películas me recordaron bastante al juego y quería ver todas las versiones que se habían hecho (y no hay mejor página para el análisis de sagas que HG101). Mi gran sorpresa fue descubrir que...

つづく

[6] No me he pasado de la 1ª fase todavía. A lo malo que soy habitualmente creo que se le junta el hecho de que si esto realmente es una demo (aunque nada parezca indicarlo), me quedo sin juego en nada... ¡Me paso con Kamui, uno de los mejores matamarcianos que he jugado! Y este juego será mejor o peor, pero os digo que es de lo mejorcito que he probado del género en los últimos meses (tengase en cuenta el monazo post-Crows que me ha llevado a buscar bastantes juegos del mismo palo, etc)

Death Note #13

|

Una recomendación rápida: haceos con la Guía de lectura de Death Note que ha publicado Glenat. Terreno exclusivo de fans, por supuesto, y no sabéis lo que se agradece. Me encanta que editen este tipo de guía que no es muy habitual ver por aquí (tengo ganas de hacerme también con los Dragon Ball Landmark y Forever), sobre todo porque siempre es interesante conocer las motivaciones de los autores implicados. Quizá en occidente estemos más acostumbrados al formato de guía elaborada por el aficionado (sobre todo a la hora de hablar de series de televisión), pero, dentro de mis escasos conocimientos, me cuesta recordar a algún mangaka que no haya dedicado unas líneas o viñetas como complemento a su obra para hacer su particular making of.

En este caso el tomo tiene todo tipo de información, curiosidades y explicaciones del manga, tanto por parte de Takeshi Obata como de Tsugumi Ohba. Comentarios sobre los diseños, la trama, fichas de los personajes... todo lo que podía esperarse junto a secciones tan ambiciosas como el análisis del significado de los 108 títulos que tiene cada capítulo, o directamente imprescindibles como la destinada a explicar todos los misterios de la serie, incluídos los que la propia serie dejó en el aire.

El completista echará de menos algún tipo de mención al anime [1] o a las películas de imagen real, pero como disección (y complemento) del manga no se le puede pedir más. Y no he dicho nada del excelente diseño en tapa dura, ni de que han editado también dos novelas de la serie con similar formato pero que me interesan mucho menos (al ser autoconclusiva, la única manera de explotar el éxito de la serie son las precuelas y los pseudo spin-offs que me dan cierta pereza e incluso me generan rechazo [¿Por qué conocer más a L? Lo poco o casi nada que sabemos de él, es suficiente]).

[1] Lo curioso es que me enganché a la serie por el anime. El manga... ehm... no me lo he terminado de leer todavía (lo dije). Afortunadamente es una de esas adaptaciones que mantienen todo el ritmo del original, factor que en este caso es esencial. No sabría decir todavía cual prefiero, el manga parte con la desventaja de que ya conozco la historia y los giros no me cogen desprevenido, pero su (folletinesca) estructura en pequeños episodios hace que sea muy difícil desengancharse. En cualquier caso, en cuanto al tratamiento del cliffhanger, ambas versiones son modélicas. Quizá, por decir algo, ciertos tramos se hagan menos densos en el anime pero sigo con la duda...

P.d: 15 € el tomo, por cierto. Es tontería mencionarlo porque podéis consultarlo en el enlace de arriba, pero me gustaría decir que antes de tener el libro en mis manos me pareció un poco caro (teniendo en cuenta que cada tomo del manga costaba unos 8 €). Una vez con él, despejadas todas las dudas. Han cuidado mucho la edición y eso es de agradecer, y aparte el contenido merece mucho la pena. Un libro que para el auténtico fan (y no conozco a nadie que esta serie le haya dejado a medias: o gusta mucho o nada en absoluto) es imprescindible.

Monster Squad 2010

|

No voy a entrar a discutir que el trailer que os pongo más abajo es espantosamente amateur, arrítmico y todo lo cutre (intencionado o por necesidad, da igual) que queráis; lo que cabe esperar de un directo a DVD que viene apadrinado por una productora que se promociona con una página (escueta, montada de cualquier manera...) que no tiene ni información de la película de la que os quería hablar. Se lo perdonamos por el "Under construction", pero vamos, que hasta The Asylum (aparente prima hermana de esta Backwoods Entertainment [1]) viste mejores galas, que luego dan igual por lo de la mona y la seda y etcetera, pero al menos no manda al traste el asunto este de las primeras impresiones y demás. A quien no le escueza todo esto quizá caiga en la cuenta que de esa suma entre Los Goonies y Una pandilla alucinante (como bien dicen en Quiet Earth, paginaza que fusilaré a placer para ir adornando un poco Mad World) posiblemente sea mejor quedarse con los originales y no andar mareando la perdiz.

Pero a mí me ha hecho gracia este avance que queréis que os diga. Es parte de mi cruzada anti subnormalidad profunda del Disney Channel pijerío way-of-life. ESTO es lo que tiene que ver la chavalería de ahora [puñetazo en la mesa] aunque mucho me temo que el target potencial de la película en cuestión sea el demográfico de tipejos como el que escribe estas líneas. Da igual, escarbad un poco en la sosería de las imágenes que podéis ver a continuación y fijaos en los pequeños detalles (esas armas, esa filosofía de resistencia zombie... ¡esa alergía a los efectos por ordenador!):


[1] Realmente no, aquí me he pasado un poco. Existe muy poca información de Backwoods Entertainment (me ha fastidiado un poco esa página tan desoladora que tienen) pero parece que los telefilmes que van a hacer estos tienen algo más de ambición que los de The Asylum, aunque sólo sea por el hecho de que en principio no parecen ir a remolque de los éxitos de la temporada para hacer fotocopias por la cara B. Colgar una etiqueta así, tan pronto, es injusto, pero también tengo que declarame superfan de The Asylum y su universo particular de reciclajes y desfile de estrellitas hollywoodienses venidas a menos. ¡Ah! Y de su filial cristiana Faith Films. Para echarlos de comer aparte.

It's not the end of the world but I can see it from here / sweet destruction interlude (v)

|
[O una cuantas cosas para salir, una vez más, del bloqueo]



- No estaría mal empezar poniendo Reptilia de The Strokes. ¿Os acordáis cuando dije que uno de los temas tabú de Mad World era la música? No era ningún farol, veréis, hará un par de semanas escuché la canción en vete a saber que sitio y se me quedó incrustada en el cerebro (afortunadamente para mí que se me pega cualquier mierda. "Nada que perder" de Conchita estuvo tanto tiempo retumbando en mi cabeza que llegue a considerar echar mano a un martillo y acabar con el sufrimiento... [P.d: Muy posiblemente mi canción-pegajosa-a-detestar Nº1 de 2009 vaya a ser Right Around de Flo Rida. Dato]). Bueno, lo que os decía, que Reptilia no sólo me encanta sino que debo haberla escuchado medio millón de veces pero ese día en concreto no me acordaba de su nombre ni del grupo que la cantaba. Ni al día siguiente. Ni a la semana siguiente. ¡Y casi llegamos al mes! Ha rozado la obsesión, amigos, busca que te busca... incluso me prometí que hasta que no la encontrara no actualizaba la página (cualquier excusa es buena). Se la he tarareado a casi toda la gente que conozco y no sabían decirme (inciso: ¡inútiles! tampoco tarareo tal mal...). He escuchado casi todo lo que tengo en el disco duro de forma compulsiva, y está visto que Reptilia se escondía detrás de ese "casi". Lo peor de todo han sido mis intentos deductivos. Intenté situar el año ("del noventa y algo tardío" -risas-) . El pais ("británicos, de eso no hay duda" -festival del humor-). Yo que sé. Continué devorando casi cualquier recopilatorio indie de lo supuestamente mejor de los últimos 10 años. Mi última opción era ir al Profesor Mubutu, al Maestro Dungaye o a cualquiera de esos que tienen los espíritus más rápidos que te solucionan todos tus problemas, ya sabéis...

Hoy por la mañana, lo primero que he hecho ha sido plantarme delante de Youtube y me he dicho algo así como que si busco Reptilia de los Strokes, que es una canción que debe ser de la misma época/estilo que mi ansiada "X", seguro que entre los videos recomendados que salen en el lateral encuentro LA canción. Efectivamente.

- El nombre del nuevo single de Lostprophets era demasiado atractivo como para no ponerlo de título del post. Los galeses, uno de los grupos que más me ha desconcertado en su corta existencia, sacan nuevo disco en enero (The Betrayed) y como poco me llama la atención, les tengo cierto aprecio desde The Fake Sound of Progress. Ahora y pese a este "apocalíptico" adelanto que no suena del todo mal (aunque sería mas adecuado situarlo en un psche, sobre todo para el no-fan) no se a que atenerme. Hagan lo que hagan va a ser mejor que Liberation Transmission que fue el resultado de vender a la banda en los USA como un puñado de emos metrosexuales que hacen baladitas. Hasta parecía que trallazos como "Kobrakai" o "We are Godzilla, You are Japan" habían sido errores de cálculo y no consecuencia de unos tipos que se iniciaron con un EP guarreras llamado "Para todas las putas celosas" (vale, realmente con "Here comes the party", tanto da). Definitivamente, si así anuncían el fin del mundo, nos seguimos quedando en el psche...



INTERLUDIO

Referencias-que-a-lo-mejor-desconocías (4) [la 3ª entrega está aquí]

Conforme avanzan en su discografía, Lostprophets van dejando atrás todos esos guiños al mundo del videojuego que tan bien funcionaron en The Fake Sound of Progress. Alla ellos. No obstante esas pintas que gasta Ian Watkins en el video de Rooftops (WARNING!: Emos ahead!)... ¿No os recuerda al Kyo Kusanagi de K.O.F. 2000? Estamos hablando del grupo que sacó un single llamado Shinobi vs Dragonninja y que en el mismo disco utilizaba samplers de Megablast, tema que Bomb the Bass hizo para Xenon II, así que yo apuesto por un guiño encubierto para demostrar que algo de la esencia del grupo quedaba todavía. Mirad (concretamente cuando arranca el estribillo) y me decís si son alucinaciones mías.

- ¿Pero qué has hecho Juliette? Tenía yo desubicada a mi ciencióloga favorita y resulta que pestañeo y se hace amiga de Omar Rodríguez-López, que va y le produce un disco. De aquí podían haber saltado chispas pero al final Terra Incognita (tras una escucha demasiado rápida, conste) se situa en un punto demasiado indeterminado entre lo que venía haciendo la chica hasta ahora y lo que debería haberle aportado su nuevo padrino. El impulso lógico para el fan de Juliette & The Licks será arrojar el disco contra la pared pero el fan de Mars Volta (más bien de Omar por su cuenta [del Omar más flojete sería mejor decir]) quizá quiera buscar algún guiño donde no lo hay. No seré yo quien cuestione a la Lewis, que puede hacer lo que le de la gana [+]. De hecho, por curioso, hasta le estoy cogiendo el punto al disco. [Spotify lo tiene] Advertencia: No combinar en la misma tarde con el último de Mars Volta, puede provocar somnolencia (o puede que pases la tarde más aburrida de tu vida, vete a saber)



Por hoy, y para despejarme un poco, a mí me vale. Si no te han aportado nada mis chapurreos musicales, te dejo al menos una gran, grandísima, página que sí lo hará. Otro día continuamos con algo así como "Discos que me estoy comprando por la portada para que hagan bonito en mi cuarto".

Man Made Moon

|


Sobria, minimalista, conmovedora... Duncan Jones conoce muy bien las constantes que dieron forma al cine de ciencia ficción de los años 70 y ha construido Moon como el homenaje de un auténtico fan del género. Su propuesta es a la vez anacrónica y atemporal, destinada a llevar con orgullo su condición de culto instantaneo, su futura resistencia al paso del tiempo. Es una sorprendente pieza perfectamente homogenea, en la que todas las partes que le dan forma parecen competir por destacar sobre el resto, sin que, afortunadamente, ninguna lo consiga. De esta manera la actuación de Sam Rockwell es soberbia, pero no menos que la excelente partitura de Clint Mansell, el guión de Nathan Parker (ausente de incoherencias, de giros estúpidos) o la propia dirección de Duncan Jones, que sabe aprovechar al milímetro todos los recursos que tiene a su disposición para que el resultado sea visualmente impecable.

Moon devuelve al género su tendencia humanista, su capacidad de contar historias verídicas en un marco que ahora nos parece fantástico pero que no podemos descartar como probable. Sin más artificios que unas cuantas maquetas y un sólo actor. Porque no hace falta nada más para enseñarnos que si alguna vez logramos extraer energía de la Luna, o de cualquier otro planeta, seguramente los dilemas humanos y morales que se presenten sean los mismos que nos muestra la película. Y eso no es otra cosa que Ciencia-Ficción en mayúsculas, en su vertiente más pura, más poderosa.

Go, Scott Pilgrim, Go!

|
Apostad por Scott Pilgrim, muchachos. Invertid en un valor seguro. Buddy Bradley le ha arrojado el testigo desde los noventa y le ha dado al chico en toda la cabeza. Justo en la parte del cerebro donde confluye el portal temporal por el que viaja su novia, Ramona Flowers, repartidora en patines de Amazon, a la que conoció en sueños mientras hacía un encargo. Escuchadle tocar el bajo (nota de interés: odia a todos los bajistas que no sean él) en su (un tanto mediocre) grupo amateur Sex Bob-omb o mejor... escuchad a unos tipos llamados Crash and the Boys: se rumorea que finalizan los conciertos con una canción de 0,4 segundos que deja en coma a gran parte del público (también se rumorea que su nueva batería, de 8 años, es experta al Drummania). Conoced a su compañero de piso gay-pero increiblemente-sensato Wallace, a su hermana pequeña, a Knives Chau (novieta medio-china de 17 años que se echó antes del "incidente Ramona" [de espectacular nombre, todo sea dicho]) o a los 7 ex novios malvados de la Flowers, con los que tendrá que batirse en duelos a lo Street Fighter para ganar el amor de esta.


Todo esto, y seguramente bastante más, en el primer tomo de sus aventuras (Scott Pilgrim: Su vida y sus cosas) que distribuye Random House Mondadori. Tan recomendable como apilar todos las cosas que te gustan contra la pared de tu cuarto y liarte a tiros con ellas. El resultado, ese loco collage pop, visceral, directo, sin sentido (pero que dice tanto de tí) y absolutamente genial, esa sensación, es puro Pilgrim.

No os vayáis que queda el postre... ¿Puede ser todo esto algo mejor? Sí, cuando te enteras que Edgar Wright está dirigiendo su futura película en imagen real. El bueno de Edgar que debe haber pasado también por el portal temporal colindante con el cerebro de Scott, porque ya nos contó sus aventuras con 10 años más de los que tiene ahora = Tim Bisley de Spaced. Justo hoy que pensaba que, de todas todas, la vida es increíblemente injusta, el universo me recuerda que deje de lloriquear y atienda a las señales. ¿Michael Cera como Scott, Mary Elizabeth Winstead como Ramona? ¡No somos dignos!




Algo parecido a una película en imagen real de King of Fighters

|
Habemus metraje de la adaptación en imagen real de King of Fighters. Y es trotón, trotón, pero no en el sentido de la buena de G.I. Joe (película que resultó ser de lo más... resultona). No. Es difícil no pensar en algo cercano a las excelencias de Dragon Ball Evolution al ver estas imágenes. Aderezadas con los comentarios de director y actores más estúpidos ("is about Kyo Kusanagi turning into a fighter" -toma ya-) que hayáis visto jamás. Haced estómago:


Ehm... dejadme salir del shock. Algo debería tener que decir porque si hay saga de videojuegos que me haya robado horas, es esta. Es curioso que el único personaje que veo un poco ubicado sea esa versión sin-tetas (y sin traje rojo [esto me ha molestado más, aunque no lo parezca]) de Mai Shiranui en las carnes de Maggie Q. Debería decir que todos me han chirriado de alguna manera, pero Terry Boggard... Terry Boggard amigos es para terminar de ver el video y tirarse por la venta. El resto no sólo forman un casting imposible (que manía con occidentalizar personajes) si no que parece más un cosplay de aficionados que otra cosa, incluidos esos efectos especiales tan bien hechos (notese que el video intercala imágenes del KOF XII como para decir "ey, hemos metido cosas del juego (!)").

Quizá lo más curioso sea que si la saga ya tenía uno de los argumentos más estúpidos, contradictorios e inutilmente intrincados (que más da: aquí he venido a darme de hostias con todos) de la historia de los videojuegos (de lucha), aquí está la película para darle una pequeña vuelta de tuerca más. ¿Cómo que se van a una dimensión paralela a luchar...? ¿Mande? Extrañamente tanto despropósito puede terminar colisionando en un agujero negro de estupidez que haga que el resultado final sea divertido. De momento y sólo viendo ese par de minutos, las adaptaciones de Street Fighter y Dead or Alive han pasado a ser modélicos ejemplos de respeto y saber hacer.

Jump they say

|
Moon se alza con el galardón a mejor película de Sitges 2009. Encima el boca a boca la coloca como justa ganadora. Perfecto, es la película que más ganas tenía de ver en el festival y aunque al final no pudo ser, no pasa nada porque se estrenó el pasado viernes. Me dio muy buenas vibraciones desde el principio y ahora mismo me apetece dejar que las expectativas se disparen. Luego está Bowie hijo, que me cae majete. No os perdáis su twitter, uno de esos que no tiene desperdicio. Hace poco ha montado una "polémica" por allí con su opinión de Zombieland (resumiendo: le ha parecido un Shaun of the Dead masticado para yankis) que merece un post aparte.

Pero hoy quería hablar de Bowie padre porque tengo Black Tie White Noise en bucle de un tiempo a esta parte. Este año he empezado a hacer mis deberes para con Bowie (hasta hace poco no se puede decir que hubiera escuchado mucho) y estoy descubriendo maravillas que han estado delante mía desde 1993, como Jump they say. Escuchad la letra de la canción, inspirada por el suicidio del hermano esquizofrénico de Bowie... y admirad el excelente video que dirigió Mark Romanek: una pieza de sobrio cyberpunk de principios de los noventa con marcadas influencias de La Jetée.


Gonzo: The life and work of Hunter S. Thompson

|
¡Callaté puta! Y ni con esas. Todavía estoy tambaleándome del hostiazo que me ha soltó la realidad hace unos días. A mí. Recién levantado, bostezando, con las legañas encima, después de volver en un (menos infame que el de ida) tren nocturno desde Barcelona, del Festival de Sitges, como todos los años desde hace cinco. ¡Zas! 7 a.m. El zombie devorador de películas arrojado a la civilización justo a tiempo. Working Day. Lo más aterrador que he visto recientemente. Entended que por hoy tenéis que dejarme desvariar un poco. Tampoco me apetece apuntar con la escopeta a nadie: mirad el video que pondré trás el segundo párrafo. Sencillamente magistral. Es de 2008 pero no lo había visto. Si no os apetece leer (de hecho no me apetece mucho escribir a mí tampoco) le echáis un vistazo y a otra cosa (hay tanta serie nueva que ver...) Si os quedáis, prometo no castigaros con frases subrayadas de negro en medio del texto. Una plaga que combinada con Comic Sans podría abrir un agujero negro en la red. Como poco.

Mi experiencia del festival de este año, si por una vez cumplo lo que me propongo, deberá ocupar una serie de post destinados a conseguir acreditación el año que viene. He visto un puñado de cosas interesantes que me gustaría comentar por aquí. Además, tampoco tengo que esmerarme demasiado porque últimamente estoy leyendo a demasiado idiota acreditado (el "corresponsal" de cierto periódico iZquierdoso me ha sacado de mis casillas) y, entendedme, me quiero un poco más que eso. Necesito esa tarjeta de plástico con mi foto y no tener que utilizar mis (desgastadas) técnicas ninja para robar posters y pressbooks...


Podria decir que es curioso pero con los años se ha convertido en rutinario: para superar el bajón post-festival, tengo que meterme una sobredosis de las películas que quedaron pendientes del Sitges anterior. Para asentarme en este lado de la realidad de nuevo. Y ha sido Gonzo: The life and work of Hunter S. Thompson la que me ha sacado del bloqueo esta vez. Un consejo: no me leáis. O al menos no me toméis en serio. No es una falsa afirmación para quitar importancia a las cuatro tonterías que escribo, para parecer falsamente un tipo humilde o algo así. No, joder, soy un puto inculto y me preocupa cuando alcanza la vergüenza ajena. Se ahorca David Foster Wallace y ahí estoy yo, con cara de gilipollas, sin saber de que está hablando nadie. Luego resulta que me hago con Hablemos de langostas y tiene el artículo más desolador sobre lo miserable de la condición humana que he leído jamas (Gran hijo rojo). Nos dejaron Ballard, o Vonnegut, y no tuve nada que decir en el momento. Se me cae la cara de vergüenza ahora que estoy leyendo Matadero 5. No me deja tranquilo, cada vez que abro sus páginas me grita que qué coño he estado haciendo todo este tiempo en vez de haberlo leído. Una pesadilla. Y con Hunter S. Thompson se repitió la misma historia. Johnny Depp ayudando a lanzar desde un cañón sus cenizas y yo con ya sabéis que cara.


Lo peor de todo es que mi primer contacto con la figura de Hunter S. Thompson fue viendo Miedo y asco en las Vegas y es ahora cuando comprendo porqué no supe valorarla como se merecía. Afortunadamente Gonzo: The life and work of Hunter S. Thompson es un documental que está no sólo a la altura de las expectativas si no de la persona que le da nombre. Un retrato fascinante, casi hipnótico, que condensa todos los aspectos de la fragmentada personalidad de Hunter en un par de horas, y que funciona a partes iguales como homenaje póstumo y como legado. Sin olvidar en ningún momento que su brillantez no estaba exenta de cierta locura quizá el mayor defecto del documental sea que se construye, en su mayor parte, sobre testimonios demasiado halagüenos. En ese sentido sobrevuela la sensación de que asistimos a su funeral en directo: nadie va a ponerse a hablar mal del muerto.


Pero esa afirmación es injusta porque no estamos ante uno de esos tediosos e hiperpositivistas monumentos al ego estilo Biography Channel. Contraponiéndose al Hunter incisivo y mordaz, al genio de las letras, vislumbramos también los aspectos más oscuros y contradictorios del mito. Unas veces revolucionario, otras payaso de feria, es interesante subir a la montaña rusa de sus vivencias y pasar en el mismo momento de la admiración al desdén, sin que podamos discernir la línea que confunde persona y personaje. Que alguien tan relevante para el periodismo moderno, para la sociedad de una época, sea un drogadicto obsesionado con las armas, defensor y destructor a partes iguales del American way of life; es digno de estudio. Existe un punto de inflexión en el documental (quien sabe si también en su vida) en el que el cinismo y la ironía se abrazaron como nunca antes al circo mediático: cuando decide cargar contra el candidato demócrata “Ed” Muskie. Es impresionante ver a Hunter afilar las teclas de su máquina de escribir para poner en jaque al candidato en base a rumores y mentiras a los que el mismo iba dando forma, y que se tomaron como reales por parte de la prensa de la época (hay cosas que nunca cambian). Ese momento alineó al Hunter más infantil y bromista con el más comprometido y reaccionario. Y el resultado no dejó de ser lo que siempre ando buscando: una mezcla de escándalo y espectáculo. Es una pena que lo que vino después terminara sepultado por el exceso y el creciente peso de su propia fama. El icono pop aplastó al escritor. Justo lo que quiso y se propuso, convertirse en una estrella de rock.

La sensación final que queda es que cuando el sueño americano torna en pesadilla, produce entes como Hunter, un grano en el culo de las barras y las estrellas, tan incómodo como necesario. Un monstruo lleno de aristas y no por ello (o, precisamente, por ello) menos bello.

Bonnie y Clyde, de Teatro Galo Real

|
Ayer por la tarde asistí al montaje que la compañía Teatro Galo Real ha hecho de la historia de Bonnie y Clyde. Es una pena que fuera el último día para ver la obra, porque me ha gustado de veras y quería recomendarla. Es una pena también que no pueda redactar una reseña medio decente. Voy tan poco al teatro que no tengo el poso crítico necesario para juntar unas cuantas líneas ahora con consistencia. Además, estoy (mal)acostumbrado a ver obras excesivamente amateurs, las cuales no puedo evitar mirar siempre con cierto cariño porque el trabajo que supone ponerlas en marcha me inspira mucho respeto. No es el caso (afortunadamente) de esta versión de Bonnie y Clyde que me ha sorprendido gratamente.


Debería decir antes de nada que este par siempre han sido objeto de mi interés. Estoy familiarizado con sus hazañas y conozco bastante su historia. No he visto la película de Warren Beatty y Faye Dunaway (capón), pero siempre los he considerado unos primigeneos iconos pop. Soy de los que prefieren ignorar sus acciones al margen de la ley y quedarme con ese romanticismo que desprende la leyenda que terminó creando la cultura popular. Estoy convencido de que la realidad se encontrará entre los márgenes de la ley y la mitología, pero me siento cómodo con la etiqueta de rebeldes "Robin Hood" que (muy posiblemente de forma equivocada/exagerada) se les terminó asignado. Iconos pop en toda regla, personas de carne y hueso que en mi imaginario bien podrían darse la mano con Caperucita o Blancanieves.

Como no puede ser de otra manera, el esqueleto de este biopic teatral se articula en esos términos: la escalada de Bonnie y Clyde desde sus primeros y pequeños hurtos hasta la desbordante popularidad que terminó siendo el clavo definitivo en su ataúd. Lo mejor de la obra es cómo están reconstruidos los hechos, y eso es mérito del texto que ha elaborado el grupo teatral. La historia toma forma alrededor de testimonios de allegados a la pareja, flashbacks, flashforwards y extractos de anuncios de programas de radio y televisión que sitúan el contexto temporal de la acción: la Gran Depresión. El enfoque casi documental que adopta la función en algunos momentos es de lo más acertado y la obra, sin pretender ser demasiado estricta, siempre tiene un pie puesto en los acontecimientos reales (valiéndose para ello de muchas imágenes de archivo, algunas de ellas particularmente memorables). También se tiene el acierto de plantear cierto discurso acerca del poder de los medios de comunicación y de las repercusiones que tiene para la pareja su salto de la realidad al imaginario colectivo, a la mitología de la época.


Punto y aparte merecen los actores y la puesta en escena. Tan sólo tres personas interpretan, de manera excelente, a una veintena de personajes de toda índole. Esto le da mucha frescura a la historia y hace que se ramifique a muchos niveles. Conocemos el día a día de la pareja de delincuentes, sus inquietudes, sus ambiciones, su afán de protagonismo y su posterior (y frustrado) intento de distanciarse de unos medios de comunicación que estaban casi enamorados de ellos. Pero también conocemos las opiniones de la mayoría de personas que formaban su particular microcosmos y aquí es donde la obra se crece, se hace cómplice con el espectador.

En cuanto a escenografía, pocas veces he visto mayor aprovechamiento de una pantalla blanca y un proyector. En la misma aparecían los anuncios de la época, cortinillas para la presentación de los distintos personajes que daban su testimonio y todas las localizaciones, ya fueran una cafetería o una carretera que se movía. Todo ello con una dirección artística muy cuidada. El escenario era mínimo pero el uso de la pantalla se hacía de forma muy ambiciosa, dando una nueva dimensión al concepto de escenografía que tenía en mente. Dependiendo del emplazamiento de los personajes (delante o detrás de la pantalla), éstos interactuaban con elementos estáticos proyectados en la pantalla (lo cual acerca el montaje de la obra a ciertos postulados de los juegos y aplicaciones de la realidad aumentada [tema del que curiosamente hablé ayer]).

Quizá sea tarde para reseñar esta obra en concreto (desconozco si va a poder verse otra vez en Madrid o en otras comunidades). Que sirvan estas líneas como recomendación de un grupo teatral pequeñito pero matón, y como recordatorio a mí mismo para que les siga la pista en sus futuros trabajos.

P.d: Tenéis más información de la obra aquí (y una especie de reseña, más informativa que otra cosa, en este enlace)