14/3/10

Fan, fan club

Es probable que en los siguientes días se deje caer por aquí Jordi Costa para echar un vistazo (¡y yo con estos pelos!) Es probable también que no, pero dejadme tener sueños húmedos con la posibilidad. Esta semana no he podido prodigarme mucho por aquí y es una pena porque se me ha podido ver en saraos de lo más interesantes: el estreno de Juan con miedo, nuevo cortometraje de Daniel Romero (a.k.a. Dani Lebowski) y la presentación de Los muertos de Jorge Carrión. Debería prometer aquí y ahora pequeñas reseñas, antes al menos de que ambos presenten algo nuevo. Me puede ahora mismo el momento ultrafan que viví el pasado jueves con el Sr. Costa, que realizó (junto a Isaac Rosa) la presentación del libro de Carrión. No seáis mal pensados: yo fui primero a Los muertos (con los deberes medio hechos puedo decir; estoy en la mitad de la primera temporada) pero no podía dejar pasar la ocasión de cargar con un ejemplar de Vida Mostrenca. Ejemplar que me ha costado un mundo conseguir, pero eso es otra historia.

Centrándonos en el momento ultrafan, no sé en que creeréis vosotros (religión y demás, entiéndase) pero yo creo, por encima de (casi) todas las cosas, en las enseñanzas de la Escuela Mostrenca. De hecho, la reciente lectura de Vida Mostrenca ha actuado de revulsivo para que volváis a tenerme juntando letras por aquí de nuevo. Por eso estaba allí, plantado con mi sobadísimo ejemplar, dispuesto a mendigar una firma al maestro, cuando la experiencia devino mutante. Pasé en un momento de tiaco barbudo de metro ochenta a colegiala quinceañera de los noventa ante la visión de un backstreetboy. Conseguí balbucear un par de frases sin sentido pero al menos pude cumplir uno de mis objetivos vitales que no era otro que conocer al autor de tan magna obra y transmitirle lo que me había supuesto su lectura. Algo así como estar dormido y que te despierten a palos, creo que le dije. ¡Viva el amostrencamiento!

3 comentarios:

  1. Forfy... espero esa crítica como agua de mayo amigo, nada me haría más ilusión.

    Había oído hablar de Los muertos, razón de más para echarle el guante.

    Por cierto, te recomiendo Fin de David Monteagudo, ¡mataría por llevarla al cine!

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  2. Poco tengo que decir de Juan con Miedo, que lo sepas. Te debía un correo pero he tenido una semana ajetreada...

    En cuatro líneas: es lo mejor que has hecho, hay una evolución brutal en la narrativa (¡se entiende!) pero no te quiero decir eso sólo por peloteo. A lo que voy: visualmente casi me caigo de culo y todos los actores (sobre todo la niña, increible) están genial. La historia me gustó mucho, el corto tiene muy claro en todo momento lo que quiere contar. No hay transiciones bruscas entre escenas ni la historia pierde ritmo. Lo que más me gustó fue ese pequeño inicio antes de que aparezca el título del corto: simplemente perfecto. A ver si hago justicia con la mini-reseña. No tengo nada malo que decir de todos modos, y me gustaría tenerlo porque creo que eso te viene bien. Me ha gustado mucho no obstante disfrutar un corto tuyo sin estar "contaminado" por conocer de antemano el guión (que sí lo había leído, pero ha cambiado mucho tal y como yo lo recuerdo).

    Hablando de todo un poco, estoy a unas pocas páginas de obligarte a hacerte con un ejemplar de Los Muertos. Y deberás hacerte con él: yo ya me he cogido Teratos de Romano (tráfico de talentos, je).

    P.d: Fin de David Monteagudo está entre mis lecturas pendientes. ¿Es tan bueno?

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  3. ¡Gracias Forfy!

    Ayer te escribi un texto extenso pero se volatilizó.

    Muchas gracias, sabes que una reseña me haria mucha ilusión, además, te lee mucha gente aquí, eso siempre es bueno.

    Agradezco mucho tu sinceridad, porque sé que la tuya es real. Me hace mucha ilusión que cites el arranque del corto, ya que es bastante arriesgado: en pocos segundos se plantea el detonante de la historia y si el espectador entiende que al niño le fascina la niña pero a la vez lo asusta, entra en el juego.

    Te aviso para la presentación en la Fnac de lo de Romano.

    Fin mola mucho, mataría por llevarlo al cine, jaja, aunque creo que para al espectador de cine el final le parecería tramposo.

    ¡Un abrazo!

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